“Veo a Defensores de Mamás en todo el país, al lado de cada mujer"

Ine tiene 22 años y es estudiante de Trabajo Social. Actualmente, es Coordinadora de Defensores de Mamás en Rincón de Milberg, Tigre, Buenos Aires.

La experiencia de Ine empezó en el año 2014, cuando participando de otras actividades de Frente Joven nos cuenta que “tenía muchas ganas de formar parte de un proyecto social, salir la barrio y trabajar sobre la realidad. Es más, todavía no me había cambiado de carrera, y fue este proyecto y en si Frente Joven, los que me ayudaron mucho a darme cuenta de qué era lo que quería hacer con mi vida”,

Quienes conocen a Ine, saben que es experta en romper el hielo y relacionarse tanto con las mamás, como con los voluntarios del proyecto “desde mi lugar y con mi personalidad siento que puedo aportar al grupo humano con el que estemos trabajando, tanto este como años anteriores, me cuesta menos entablar relaciones con las chicas, las madres y entre los voluntarios”.

“Para cambiar en sí la realidad hay mucho camino por recorrer y muchos cambios por hacer, no sólo nosotros sino como sociedad, pero creo que el proyecto tiene mucha potencialidad y mucho espacio para poder generar un gran cambio”.

Para Ine, es posible generar un gran cambio en las mujeres que pasan por los talleres “ellas también nos cambian a nosotros, y eso lo vemos tanto sábado a sábado como en los testimonios de las chicas. Intentamos que cambien la perspectiva que se dan en cuanto a la propia maternidad, creando más conciencia”.

“Creo que el mejor momento que viví en las tres ediciones del Programa, fue la última entrega de cunas del 2015. Fue un momento hermoso, muy emotivo, en el que pude dimensionar cómo influimos en las vidas de las chicas, cómo con un gesto que a nosotros nos parece sencillo, le alegramos la mañana o despertamos cosas en las mamás que no nos imaginábamos. Sentir cuando una de las madres se emociona hasta las lagrimas para agradecernos, cómo la mamá de una de las participantes del taller se adelanta a hablarle a todo el equipo para felicitarnos y agradecernos por el trabajo hecho en el barrio, o sólo abstraerme un segundo y mirar alrededor y ver lo que cosechamos durante el año", cuenta Ine y recuerda "hasta yo tuve que aguantarme las lagrimas en varias ocasiones".

“Lo más importante es la contención que se les da a las chicas, el oído que está dispuesto a escucharlas y hacerlas, de alguna manera, sentirse acompañadas. Es cambiarles un poco la perspectiva cada sábado”.

En este sentido, afirma que “es increíble lo que puede influir crear un grupo de confianza entre los voluntarios y hasta entre las propias madres, que tengan al lado chicas que estén transitando el mismo camino que ellas, que se apoyen y aconsejen”.

Otro aspecto importante que destaca del Programa, es el seguimiento por parte de los profesionales de medicina, con el objetivo de acompañarlas durante el embarazo y prestar atención a su salud, y por último, el gran plus del seguimiento nutricional.

Cuando le preguntamos qué siente al llegar cada sábado al barrio, Ine no dudó en afirmar: “me llena de alegría y ganas de seguir trabajando, me hace olvidar las preocupaciones que tengo por fuera de lo que son los talleres. Es un gran despeje, aunque implica una fuerte responsabilidad. Cuando llegas y ves a las chicas, todo el esfuerzo vale totalmente la pena”.

“Veo a Defensores de Mamás en todo el país, al lado de cada mujer. Queremos con el tiempo ir desarrollando distintos programas, para cualquier mujer en edad fértil, teniendo un abanico de opciones muy diverso, no sólo para acompañar a mujeres embarazadas, sino también para mujeres en su cambio de proyección, ayudándolas a visualizar un plan de vida que ellas puedan elegir, que las acompañe en el camino de proponerse metas y llegar a cumplirlas, lo veo al lado de una mujer en busca de un pleno desarrollo, integral”.

Cuando se refiere a su equipo de voluntarios, automáticamente se le dibuja una enorme sonrisa en la cara. “Pertenezco a un equipo increíble. Los voluntarios son fundamentales. Sin ellos todo este proyecto no existiría. Cada uno aporta algo fundamental a lo que hacemos, cada uno con sus virtudes y defectos y las habilidades propias. Encuentro en todos una dedicación y fidelidad increíble, entienden por qué y por quiénes estamos tomándonos este trabajo y haciendo lo que hacemos”.

"De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos". Con una frase de Thomas Carlyle, cierra Ine esta gran experiencia compartida.

#buenosaires

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